Cataratas de Iguazú, el río que se vierte sobre si mismo

El río que se vierte sobre sí mismo. Iguazú, Brasil – Olympus E-M5,M.12-50mm F3.5-6.3, ISO 800, f22, 1/20 – ©Juan Luis Polo

¿Lo mejor de dos mundos? Mezclar negocio y ocio. Y en mi caso hay oportunidades de que ocurra. La última hace 2 semanas cuando tuve la ocasión de disfrutar de dos días en Iguazú, Brasil, invitado por Telefónica Latam para participar en un evento que organizaba allí.

A pesar de lo intenso de la agenda, hubo tiempo para realizar una escapada y fotografiar el principal atractivo del lugar: sus cataratas. Eso sí, con menos tiempo del que en otras ocasiones he podido emplear. En esta ocasión me acompañaba el iPhone y una recién adquirida Olympus E-M5, una micro cuatro tercios llamada a escribir un antes y un después en este segmento.

¿Qué dió de sí el recorrido por las cataratas? ¿Son tan espectaculares como prometen?


En el helicóptero. Iguazú, Brasil – Olympus E-M5, M.12-50mm F3.5-6.3, ISO 800, f22, 1/30 – © Juan Luis Polo

3 horas, ese fue el tiempo que pudimos emplear en recorrer el parque de la mano de un guía que nos recomendó hacer primero la visita en helicóptero. 210 reales brasileños cuestan 15 minutos desde el aire, 15 minutos que se hacen muy cortos. Si tienes la oportunidad de visitar las cataratas, el helicóptero es casi obligado. Vistas únicas y oportunidades para hacer fotos muy diferentes, frente a realizar sólo el recorrido a pie por el parque.

El río Iguazú. Iguazú, Brasil – Olympus E-M5, M.12-50mm F3.5-6.3, ISO 800, f22, 1/20 – ©Juan Luis Polo

Nuestra mañana vaticinaba agua: no teníamos sol y efectivamente el día se torció durante las 24 horas siguientes en las que llovió con ganas. Pero quiso la fortuna que nuestro recorrido fuese nublado, pero sin lluvia. Algo que a pesar del cielo gris lo prefiero a la hora de hacer fotos. Los cielos azules sin nubes, terminan arrojando fotos que parecen las que te venden en la entrada del parque. Tan perfectas como impersonales.

275 saltos. Iguazú, Brasil – iPhone 4s, ISO 64, f2,4, 1/140 – ©Juan Luis Polo

275 es el número total de saltos por los que el río se vierte sobre sí mismo. La visión desde el helicóptero permite ver las cataratas en toda su extensión, una visión que muestra el porqué de las visitas que recibe el lugar. El lado izquierdo en esta foto pertenece a Brasil y el lado derecho a Argentina.

El salto del diablo. Iguazú, Brasil – iPhone 4s, ISO 64, f2,4, 1/226 – ©Juan Luis Polo

Asomándose. Iguazú, Brasil – Olympus E-M5, M.12-50mm F3.5-6.3, ISO 800, f20, 1/20 – ©Juan Luis Polo

Desde abajo. Iguazú, Brasil – Olympus E-M5, M.12-50mm F3.5-6.3, ISO 800, f20, 1/60 – ©Juan Luis Polo

Una vez en tierra, la visita desde el lado brasileño nos mete dentro de las cataratas. Un recorrido por cierto, fácil de hacer y muy cómodo, pero que nos permite acercarnos a los saltos hasta mojarnos y sentir la sensación de vacío a nuestros pies.

Y el recorrdio dio pie a la anécdota del día: encontrarnos a Jorge Valdano y dejar inmortalizado el momento :)

La fotografía de viajes es terreno abonado para los errores a la hora de preparar el viaje. El principal es cargar con más equipo del que realmente se necesita. Y es uno de los que yo cometo de manera habitual. Sin embargo en esta ocasión iba muy ligero de equipaje, al punto de que las fotos que ilustran este reportaje, son de una micro cuatro tercios de 600 grs en total y un iPhone 4s.

No cabe duda de que si eres un profesional que vive de esa fotografía, necesitas las herramientas que te permitan traer fotos que puedas vender. Pero un aficionado como yo con muchos años a sus espaldas, pero aficionado a la postre, sale ganando cuanto menos cargado va.

Y algunos detalles a tener en cuenta, que ya he comentado en otras ocasiones:

  • Lo más importante es conocer de antemano que nos podemos encontrar. Suele haber poco tiempo, quremos inmortalizarlo todo y sin embargo el lugar nos es totalmente desconocido. Así que un mínimo de preparación para saber de antemano donde están los mejores momentos a capturar, es imprescindible.
  • La cámara que viaje con nosotros debe ser “como de la familia”. Nada de estrenar cámaras justo para el viaje, porque es garantía de cometer fallos a la hora de manejarla y perder fotos que podríamos haber conseguido. De hecho yo llevaba poco rodaje con la Olympus y el sólo hecho de que las ruedas que controlan apertura y velocidad por defecto funcionan de manera diferente a mi D3s, hizo que la apertura fuera exageradamente elevada en muchas de las fotos desde el helicóptero.
  • Es mejor traer nuestra foto tenga la calidad que tenga, antes que no haberla podido tomar porque “no llevábamos nuestra reflex”. Lo importante es el resultado final, lo que nos transmite la foto y lo que podemos compatir. Si lo más importante es llevar esta o aquella cámara, en realidad nos gustan los gadgets no el lenguaje audiovisual.

¿Y el último consejo? Viajar ;-)

»Categorías: Olympus, Viajes
Tenía 15 años cuando cogi por primera vez la cámara de fotos de mis padres, una Agfa de telémetro. Me dejaron hacer unas fotos y días después acudi a recoger las fotos reveladas. No lo sabía, pero acababa de nacer una afición que me sigue fascinando desde hace 30 largos años, en los que no he parado de captar imágenes. En 2007 abrí Enfocando.es un blog de fotografía en el que he volcado fotos, vídeos, comentarios, análisis y consejos con el afán de compartir mi experiencia sobre la fotografía. Actualmente soy el director general de la empresa que fundé en 1997, Territorio creativo.

Hay 2 comentarios

#1 juan Carlos enviado el 06.09.12 #1:37 pm

Facinante recorrido y la vista aerea. De las Cataratas “una de las maravillas naturales de mundo”. Saludos desde Argentina

#2 Albert enviado el 06.10.12 #9:20 pm

Fantásticas fotos aéreas de esta maravilla; ya estuve hace unos años desde el lado argentino y son tan increibles que necesité dos dias para verlas todas sin prisas.

http://des.enfo.cat/catarates-iguazu/

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