Olympus OMD (EM-5) ¿qué pinta entre tanta oferta de cámaras?

Buenas tardes Juan Luis,

Llevo desde Noviembre esperando que publiques la segunda parte de tus opiniones y análisis sobre la Olympus OMD.

Soy tremendamente respetuoso con personas que como tú, plantean su saber en la red y nos forman sin esperar nada a cambio. Entiendo que hay otras obligaciones profesionales que a veces ralentizan estos procesos. Pero en este caso, no entiendo que publicases el post del 13 de noviembre acerca de tus experiencias con la OMD y fuese tan escueto. En realidad no hablaste nada sobre ella (…) Habías creado una expectación y, los que te seguimos, queremos más. Muchas veces son demasiado cortos tus artículos.

Desde la más profunda admiración, un cordial saludo.

José María

A pesar de que me considero profesional rodado en esto de los medios sociales, la facilidad con las que las personas publicamos contenidos, conseguimos seguidores y se crea vinculación, no deja de sorprenderme. Agradecí a José María que me hubiese escrito y me comprometí a publicar el prometido análisis sobre la Olympus OMD, la cámara que el año pasado mñas me ha sorprendido, con permiso de la también sorprendente Nikon D800.

¿Qué puede uno esperar de una cámara así? Tanto que me temo que el análisis se quedará corto

Calidad de construcción y disposición de los mandos. No sé a vosotros, pero a mí que una cámara transmita sensación de robustez, me resulta muy importante. Tanto que termina de redondear la sensación de que estoy utilizando una buena herramienta para hacer fotos. La OMD (E-M5, en realidad) atesora la construcción de grandes máquinas, robusta y sólida. Y para un fabricante poder transmitir solidez sin que se te lesione la mano, es un gran tanto a su favor.

Pero, lo más interesante viene siempre después de un “pero”, si te gusta tocar botones bien dimensionados y acordes a un tamaño de mano, la OMD puede que resulte un tanto escurridiza aquí. Los botones son pequeños, el “Fn1″ y “play” especialmente alejados debido al resalte de la pantalla abatible, y habrá para quién necesite un periodo de adaptación a ellos. En mi caso después de ese periodo, diría que estoy a gusto con la cámara.

El resto de mandos que cualquiera que lleve tiempo trabajando con una cámara digital buscará, están bien colocados y con una ventaja adicional, que no es otra que la de tener una rueda independiente y propia para velocidad y apertura, si estás en manual o para controlar uno de los parámetros de cualquiera de los PASM (Program, Aperture, Shutter & Manual) y tener la posibilidad de compensar la exposición con suma facilidad. En lo personal, el modelo lo encuentro redondo: yo trabajo en Apertura y me gusta poder compensar la exposición sobre la marcha.

Y es que por resumir la filosofía de esta cámara, calca muchos de los controles de una réflex, introduciendo otros que vienen de ser utilizados en una compacta.

Visor y pantalla. Hay dos tipos de fotógrafos, los que separan la cámara para hacer la foto y los que necesitan aproximarla al ojo. Y pertenecer a una u otra clase depende de haber nacido en el tiempo en que una cámara estaba vacía hasta que colocabas un carrete en su interior.

La OMD resuelve de un plumazo la dicotomía habitual: ¿visor o pantalla? las dos. Y marca el camino que ya están siguiendo los fabricantes: visores electrónicos en vez de ópticos.

El visor está integrado en el cuerpo de la cámara. A diferencia de los modelos EP-XX, donde si querías visor tenías que comprarlo aparte y no dejaba de ser una añadido que ampliaba las dimensiones de la cámara, aquí está bien integrado, apenas añade tamaño y sobre todo no tienes que estar pendiente de un accesorio que además tenía la fea costumbre de tender a caerse.

Y es digital… si vienes de visor óptico mirar por este será una sensación rara que te acompañará digamos las primeras 100 fotos. Sin embargo el paso del tiempo y las ventajas inherentes a un visor así, menos peso y sin espejo que levantar para hacer la foto o grabar vídeo, hacen que las ventajas sean mayores que los inconvenientes. ¿Qué inconvenientes? el principal que no deja de ser una pantalla que necesita “refresco” para mostrar lo que está pasando. Y que en situaciones de baja luminosidad se resiente. Claro que en situaciones así prueba a mirar por el visor óptico de una réflex y a enfocar a mano…

La pantalla, en relación a los estándares actuales de la industria, es buena. Por resolución y capacidad para verse a plena luz, rinde como otras que yo he podido probar. Lo que la hace fascinante para mí y uno de los motivos que me tiene enganchado a esta cámara, es el hecho de que se puede abatir para colocar la cámara más alta o más baja. La capacidad de tomar fotos con encuadres diferentes, desde diversos ángulos sin necesidad de tirarte en el suelo, es para mí una de las principales ventajas de esta cámara.

La pantalla es capacitativa y permite ajustes tocándola: ampliar, pasar fotos… es muy cómodo y un sistema común cuando usas smartphones

Sistema de enfoque. La principal virtud de un sistema de enfoque de una cámara sin espejo, debería ser la rapidez. En el caso de la OMD lo es. Es una cámara muy rápida resolviendo una acción mecánica imprescindible como es la de enfocar. Y además para los que nos gusta que el botón disparador no haga más que medir la luz y disparar, la cámara permite asignar la puesta en marcha del enfoque a otro botón, en concreto al FN. En mi caso es miel sobre hojuelas. Lo paso realmente mal cuando tengo que depender del mismo botón para un montón de funciones.

Y por cierto, permite enfocar o enfocar y disparar tocando sobre cualquier punto de la pantalla, y lo hace con una velocidad endiablada. Muy útil cuando quieres cambiar enfoque de un punto más cercano a otro más lejano, sin necesidad de seleccionar el punto de enfoque o tener que mover la cámara para reenfocar con el punto central y después volver a componer. Un sistema que funciona.

Abuela y nieta. Madrid © Juan Luis Polo

Donde la OMD no destaca es en el modo de enfoque continuo (C-AF). Y se debe a la forma de adquirir el foco diferente a la que utiliza una DSLR. Cosas que viendo como avanza el mercado, tarde o temprano se resolverá. Mientras tanto, si lo tuyo son fotos de acción o necesitas un autofoco de seguimiento competente, deberías probar esta cámara antes de decidirte por ella.

Calidad de imagen. Si algo me ha gustado mucho de esta cámara desde el primer momento, es la calidad de imagen que yo percibo. Esto de la calidad de imagen, por más que nos empeñemos, está muy ligado a las percepciones de cada uno. O dicho de otra manera, en mi caso la definición de calidad es la que me vale a mis expectativas. Para otra persona serán insuficientes o excesivas. La gestión del color es en concreto lo que más me gusta de esta cámara, porque además ahorra tiempo de post-proceso, algo que a mí personalmente me resulta tedioso.

A pulso, macro y de paseo con la familia ¿alguien da más? Lanzarote © Juan Luis Polo

La OMD es una cámara que consigue fotos como las que podrían conseguir con una Nikon D5100, por ejemplo. Sí el sensor es más pequeño y bla, bla, bla (añadir aquí todo el despliegue seudo técnico y marketiniano al uso), pero yo he conseguido fotos que compiten a resolución de pantalla con una cámara de ese tipo.

Daremos un respiro a los “pixel peeper”: efectivamente a ISO alto habrá ruido. Pero una vez más, esto del ruido es tan importante como cada uno determinemos que lo sea. En mi caso es nula la importancia que le concedo. Yo sólo presto atención a que las fotos que hago cuenten una historia que enganche.

De entre los muertos. Zipaquirá, Colombia © Juan Luis Polo

El único problema serio que sí me he encontrado es que si utilizas un Panasonic 20 1.7, una joya de objetivo, y ISO alto, la cámara te regalará fotos con “bandíng”. Y se nota.

Vídeo. En mi caso que una cámara de fotos grabe vídeo es imprescindible. Pero no tiene porque ser así para ti ;-)

A nivel de la calidad de grabación obtenida, digamos que se comporta muy dignamente. Con buena luz tendremos un metraje muy competente y con poca luz, necesitaremos un objetivo luminoso y además la calidad final se resentirá. Pero al igual que el aspecto fotográfico, dependerá de lo que nosotros esperamos obtener.

De volcanes y paisajes. Lanzarote © Juan Luis Polo

Donde sí está limitada es en el aspecto del control manual del vídeo. No podremos cambiar parámetros tales como apertura o ISO una vez que hemos empezado a grabar, si antes. Esto también lo sufre una cámara del calibre de la Nikon D600. Y responde a una decisión del fabricante: “capar” funcionalidades con la esperanza de vender otros modelos que si lo permiten, que mira tú por donde son más caros. Así que tendremos que trampear para fijar una exposición: ir en automático y jugar luego con el bloqueo de exposición.

A mí personalmente para el uso que le doy a esta cámara, que no es el de filmar Dexter precisamente, me vale. Pero sobre todo, lo que más valoro es la pantalla abatible, de largo imprescindible para grabar vídeo y buscar encuadres interesantes. Y aquí la cámara brilla.

Del resto de temas, resoluciones de grabación, codec, etc, me remito al final de esta entrada a webs que informan puntual y extensamente de estos menesteres.

Con el ceño fruncido. Bogotá © Juan Luis Polo

Objetivo de serie y empuñadura. ¿Que esperar de un objetivo zoom? si abarca mucho y no duele mucho al comprarlo, más bien poco. El 12-50 es un objetivo con un perfil de navaja suiza importante. Así que mejor no esperar milagros donde no puede haberlos. A cambio según como lo utilicemos, es un objetivo competente. A mí personalmente me ha gustado la capacidad macro, y el hecho de que sea un 24mm en su extremo más angular. Sin embargo el hecho de que esté motorizado me parece superfluo.

La empuñadura modular es una jugada inteligente al incorporarla en el pack. Ayuda a que la cámara no sea tan pequeña o tan grande, dejando así a la decisión del usuario sobre cómo “vestirla”. A mí en concreto me gusta la primera de las dos combinaciones, amplía la superfecie de contacto con la cámara haciéndola más cómoda pero sigue siendo portátil. Pero si haces retrato el módulo completo que permite disparo vertical se volverá imprescindible.

Personas icónicas. Bogotá © Juan Luis Polo

Reflexiones finales, muy personales:

Lo que me gusta, cada vez más:

  • Peso. La falta del mismo
  • Tamaño. El justo para poder usar los botones, el imprescindible para que no se quede en casa y nos dé pereza sacarla de paseo. Y sobre todo que no me impide hacer las fotos que quiero.
  • Pantalla abatible. El verdadero aliado de la creatividad
  • La pantalla táctil. Funciona y es casi como la de un iPhone
  • Visor integrado. Lo mejor de dos mundos, por fin
  • Calidad de imagen. Colores de verdad, resolución…
  • Autofoco rápido y con un botón propio. Imprescindible
  • Una rueda de control para cada cosa. Cuantas menos combinaciones de botón + rueda, más rápido
  • El 12-50 de serie. Oscuro en la parte tele, pero con un macro sorprendente.
  • Empuñadura modular. Es de serie, es una jugada inteligente.

Lo que nunca me ha gustado:

  • Menús. Por favor, que el equipo de diseño vuelva al colegio y sobre todo que haga fotos, se nota que son ingenieros.
  • Botón “Fn1″. Tan pequeñín y complicado de acceder…
  • El precio de la batería de recambio. Atraco a las 3
  • Los problemas de banding no reconocidos por Olympus al usar el Panasonic 20 f1.7. Y que deberían estar resueltos ya que forman parte del mismo estándar micro cuatro tercios

¿Todo esto o sólo esto por 1.200 €? Cuando a un amigo mío le preguntaban si algo era caro, el respondía “¿para ti o para mí?”. Una cámara así vale mucho dinero, cuatro dígitos siempre lo es, a cambio difícilmente se quedará en casa porque nos dé pereza portar con ella. Y nos recompensará con las mejores fotos…

…que sepamos hacer ;-)

Más información sobre la E-M5:

Quesabesde

Dpreview [eng]

»Categorías: A prueba, Olympus
»Entradas relacionadas:
Tenía 15 años cuando cogi por primera vez la cámara de fotos de mis padres, una Agfa de telémetro. Me dejaron hacer unas fotos y días después acudi a recoger las fotos reveladas. No lo sabía, pero acababa de nacer una afición que me sigue fascinando desde hace 30 largos años, en los que no he parado de captar imágenes. En 2007 abrí Enfocando.es un blog de fotografía en el que he volcado fotos, vídeos, comentarios, análisis y consejos con el afán de compartir mi experiencia sobre la fotografía. Actualmente soy el director general de la empresa que fundé en 1997, Territorio creativo.

Hay 5 comentarios

#1 José María enviado el 02.26.13 #1:55 pm

Buenos días Juan Luis,

Esto es lo que esperaba leer. No la crítica positiva de la cámara sino un análisis profundo y personal de lo que ha supuesto para ti su uso durante unos meses. Así lo anunciaste en la entrada de noviembre y la espera ha merecido la pena.

Es un placer como enfocas estos artículos. Son rigurosos pero con una didáctica que los hace asequibles, cercanos, comprensibles en definitiva.

Te rogaría siguieras en esta línea. Que se mueva el blog con más entradas al mes y que sean tan extensas como esta. Es una gozada seguirte.

Por cierto, ¿es fácil asignar el botón FN a la función de enfoque?

Un cordial saludo

#2 Anónimo enviado el 02.26.13 #1:58 pm

[...] [...]

#3 Sony RX100. Mucha cámara, poco bulto. - Enfocando enviado el 03.25.13 #2:08 pm

[...] de que el enfoque apunte donde no debe. Pero el método deja mucho que desear si lo comparo con la OM-D o la D800, con botones [...]

#4 Olympus EM-1, tan reflex como la que más - Enfocando enviado el 04.07.14 #8:53 am

[...] En Enfocando | Olympus OMD ¿qué pinta entre tanta oferta de cámaras? [...]

#5 Perú o el placer de viajar con una cámara. - Enfocando enviado el 05.19.14 #9:48 am

[...] esta ocasión está integramente grabado con una Olympus EM-5, un modelo que me ha dado grandes satisfacciones durante los dos años que la he tenido. A pesar de [...]

Escribe un comentario