Nikon AF-S 85 mm 1.8G: donde la profundidad de campo acaba

Galimatías ecológico. Guadalajara – Nikon D800, AF-S 85 1.8G – ©Juan Luis Polo

¿Para qué un objetivo de focal fija? Es la pregunta obligada para todo aficionado en algún momento de su camino en el aprendizaje fotográfico. El zoom es la pieza más codiciada por la mayor parte de iniciados en esto de la fotografía. Durante mucho tiempo, y puede que ese tiempo sea el definitivo, no hay mucho más que un zoom montado delante de la cámara.

Sin embargo tarde o temprano, el siempre llamativo mundo de las ópticas fijas luminosas llama a la puerta. No en vano la maquinaria de marketing de los fabricantes no renuncia a nada. Quiere que tengamos un zoom y que compremos ópticas fijas ¿para qué?

Responder al “para qué” suele ser la parte más difícil. Si somos hábiles articulando la respuesta tendremos la conciencia tranquila, al gastar una buena suma de dinero en un objetivo que “sólo” nos puede brindar una focal, frente a las varias del zoom.

¿Para qué?

Que la luz esté contigo – ©Juan Luis Polo

Un objetivo de focal fija suele llevar aparejado un número “F” mucho más luminoso que el de un zoom, lo que nos va a permitir disparar a una velocidad mayor a igualdad de condiciones de luz. Y por aquí vienen las primeras ventajas a la hora de optar por un uno u otro.

Pero la mayor velocidad es en realidad una parte relativa de la ventaja. Con cámaras cuyo ISO es cada vez alto y mejor en términos de la calidad que se obtiene, la ventaja del objetivo más luminoso es relativa. Si sumamos a ello que una buena cantidad de zooms ofrecen un sistema que compensa la vibración inevitable cuando se dispara a velocidades bajas, seguiremos relativizando la ventaja del objetivo fijo.

Usar un objetivo que sólo nos brinda una distancia focal y además baja hasta f1.4 ó f1.8 es una experiencia que va mucho más allá de saborear la velocidad a la que podemos disparar. Encuadrar es una de las partes más importantes a la hora de obtener una fotografía, es en realidad ver con los “ojos” de la óptica el sujeto que tenemos delante. Usar de manera constante unos “ojos” fijos, enseña a nuestra mente a encuadrar. Si además lo hacemos con objetivos que son capaces de “aislar” el sujeto principal gracias al juego de la profundidad de campo, nos descubrirá un universo inaudito hasta la fecha.

El rosa se abre paso. Guadalajara – Nikon D800, AF-S 85 1.8G – ©Juan Luis Polo

La capacidad de aislar el sujeto principal de una focal como la de 85 mm combinada con la apertura f1.8 en este caso, permite descubrir fotografías que de otra manera pasarían desapercibidas. Y esta es en mi caso el principal motivo para hacerme con una de estas ópticas, en detrimento del uso de zooms.

Un 70-300 f3.5-5.6 incorpora entre su rango de focales el 85 mm. Y es evidente que el número de focales que el fabricante ofrece por un precio ligéramente menor de lo que cuesta el 85 mm, gana por goleada desde el punto de vista de focales “al peso”. Pero la realidad es que las fotografías que se pueden obtener con el zoom a igualdad de focal no son las mismas que con la focal fija.

El trigo y el sol. Guadalajara – Nikon D800, AF-S 85 1.8G – ©Juan Luis Polo

Tarde o temprano el camino que cada uno recorre por los páramos de la fotografía hace que nos planteemos adquirir uno de estos objetivos. Dejando aparte la capacidad económica de cada cual, la respuesta al “para qué” debería venir por el camino de abordar nuevas posibilidades para expresar nuestra manera de ver las cosas. Una óptica fija, sea la que sea, nos enseña a ver sin poder variar el anillo de focales. Nos entrena para abordar una fotografía sabiendo que la relación entre los diferentes planos no podrá variar como lo hace cuando giramos nuestro zoom. Y que tendremos que esforzarnos para obtener el resultado que buscamos.

Con el paso del tiempo todos los zooms “estandar” que he tenido (focales desde 24-28 mm hasta los 70-120mm) han terminado en otras manos. Mi modo de ver las fotos me hace decantarme por focales con una sólo número grabado en su barril, preferiblemente angulares o teles cortos. La razón principal para mi elección ha sido el tipo de fotografía que hago, motivos mayoritariamente estáticos tipo paisajes o fotografía urbana, a los que puedo dedicar tiempo a la hora de componer y evaluar la toma. Haciendo en mi caso, innecesario el cargar con un zoom o con varios.

Y a ti ¿te gustan más los zooms o la focal fija?

»Categorías: Landscape, Mi fotografía
Tenía 15 años cuando cogi por primera vez la cámara de fotos de mis padres, una Agfa de telémetro. Me dejaron hacer unas fotos y días después acudi a recoger las fotos reveladas. No lo sabía, pero acababa de nacer una afición que me sigue fascinando desde hace 30 largos años, en los que no he parado de captar imágenes. En 2007 abrí Enfocando.es un blog de fotografía en el que he volcado fotos, vídeos, comentarios, análisis y consejos con el afán de compartir mi experiencia sobre la fotografía. Actualmente soy el director general de la empresa que fundé en 1997, Territorio creativo.

Hay 13 comentarios

#1 Alberto enviado el 05.06.13 #1:00 pm

las fotos que ilustran tu articulo muestran muy bien las ventajas de un objetivo “rapido” pero hecho en falta una comparativa de la misma foto tomada con el 70-300 ajustado a la misma longitud focal…

De todas formas yo soy de focales fijas, quizá sea por el estilo de fotografia que suelo practicar, mayormente callejera y de interiores… En este tipo de fotografia me resulta mucho mas interesante tener objetivos muy luminosos que objetivos que me “acerquen” el sujeto de mi fotografia. Mi experiencia con los objetivos zoom es que al final los uso en su focal mas corta para tener la maxima luminosidad posbile, y cuando lo uso en su focal mas larga acabo decepcionado con el resultado.

#2 Juan Luis Polo enviado el 05.06.13 #8:48 pm

Alberto gracias por tu comentario.

A mí me pasa exáctamente igual: un zoom como el 70-300 termino usándolo siempre al máximo de focal.

Y sí, de haber llevado ambos al tiempo hubiera hecho la foto comparativa. Me la apunto para otro momento ;)

#3 Jesús Carmona Ampuero enviado el 05.07.13 #7:53 pm

Hola Juan Luis,

Hace poco tiempo que llevo en esto de la fotografía como pasión, desde 2010, y la primera, y hasta el momento única réflex que he tenido es mi querida Nikon D90, que venía con un Nikkor 18-105. Me gusta la fotografía de paisajes, naturaleza, arquitectura, retrato, conciertos, etc, y fue haciendo fotos en un concierto de unos amigos (lugar cerrado, con escasa iluminación), sin flash, cuando me di cuenta de que necesitaba algo que no podía darme ese objetivo: más luz. Por eso busqué y me decidí por adquirir un Nikkor 35 F1.8, del que estoy enamorado. Cierto es que para utilizo bastante el 18-105 a 18mm, pero la calidad, a igualdad de distancia focal entre los dos no tiene comparación, y eso en objetivos de nivel “bajo”. Los desenfoques conseguidos con el 35mm son una pasada, y la nitidez cerrando la apertura, es mucho mayor. También es importante lo que comentas, que “obliga” a tu mente a jugar más con la posición para encontrar el mejor encuadre, y por eso, has de moverte más, pero eso es perfecto para aprender, no te acomodas.

Creo que lo mejor es no cerrarte a ninguno de los dos tipos de objetivo, ya que has de poder adaptarte a las circunstancias, tanto de la escena como de tu propio equipo y presupuesto. Por lo tanto, recomiendo que todo el mundo pruebe un objetivo de focal fija, por ser económicamente asequibles, ofrecer una gran dosis de aprendizaje y unos resultados muy satisfactorios.

Un saludo y enhorabuena por tu blog.

#4 Juan Luis Polo enviado el 05.08.13 #11:59 am

Jesús, un saludo también para ti y muchas gracias por tomarte el tiempo de escribir tu experiencia.

Esta es tu casa ;)

#5 bieito enviado el 05.09.13 #8:33 am

En este post creo que se puede “encuadradar” a la mayor parte de las personas que se inician en esto de la fotografía… cuando empecé (soy un aficionado) también estaba obsesionado con el zoom hasta que decidí compar un 50mm f1.4 y ver el tipo de resultados que obtenía con uno y otro…apenas volvió a salir de la cámara y tanto me convencieron las ópticas fijas que acabé vendiendo la réflex y pasándome a la fujifilm x100 y luego a la x100s que como sabéis es un 35mm.f2 más que suficiente para la mayor parte de las fotos que realizo… no sé si volveré a un zoom, de momento, uso las piernas, saludos.

#6 José L. enviado el 05.12.13 #12:46 am

Sigo su blog desde hace hace un par de años, me parece impresionante. Y espero cada nueva entrada, para ver con que nos sorprende. Me identifico con el tipo de fotografía que hace y los temas que trata.

Soy un aficionado desde hace ya unos años, en estos momentos poseo una nikon D300 la cual me parece maravillosa, espero me duré, pues mi economia es de andar por casa. Pero llevo una temporada pensando en adquirir un segundo cuerpo, más ligero sobre todo cuando salgo de viaje, excursión,…etc

De ahí me haya decidido a escribirle, la Olympus OMD vale lo que cuesta, pues para mi es un esfuerzo considerable. De echo otra opción que barajo es adquirir una Nikon D90, todavía se encuentra en algunas tiendas y cuesta menos de la mitad de la OMD.

Si fuera tan amable y me diera su opinión le estaría muy agradecido.

Un saludo.

#7 Juan Luis Polo enviado el 05.13.13 #8:21 am

Hola José L. gracias por decidirte a escribir.

Si lo que buscas es un segundo cuerpo por ir más ligero, yo diría que tienes cláramente dos opciones:

1. Nikon. La ventaja es mantener compatibilidad de objetivos, de hecho una D90 es formato DX como tu D300 y además juegas “en casa”: menús similares, usabilidad parecida. Te costará poco hacerte con ella sobre la marcha. Yo la he tenido y además es una gran cámara en términos de la calidad que obtienes. Por poner algún pero, el principal es que no ahorrarás mucho peso.

2. OM-D. Sistema diferente, compatibilidad de objetivos mínima (mediante adaptadores que venden en eBay, por ejemplo) y usabilidad también diferente a tu Nikon. Te enfrentas a “entender” como funciona la cámara, eso sí, nada complicado tras un repaso de manuales y un par de tardes investigándola a fondo. La ventaja principal es que es casi como tu D300 en la mitad de peso.

Mi voto en tu caso, si me permites el consejo sería la D90 o, mucho mejor, una D5200, más actual.

Gracias por leerme ;)

#8 Miquel González Page enviado el 06.07.13 #10:56 pm

Buenas noches, Juan Luis:

De nuevo un artículo que atrapa la atención de cualquier aficionado que desee ir un poco más allá en conocimientos y práctica fotográfica.
Estoy de acuerdo con tu razonamiento, casi más que por los elogios que justamente dedicas a las focales fijas, por la maestría con que utilizas en tu argumentación dos de los verbos que me parecen capitales en el arte fotográfico: “COMPONER” y “ENFOCAR”.
Desde mi punto de vista, y dando por supuesto un dominio adecuado de la cámara y de los conceptos técnicos mínimos, en esos dos verbos se halla el secreto de poder saltar de aficionado a fotógrafo.
Pienso que se puede conseguir con cualquier tipo de ópticas, pero te doy la razón en que, antes de ese salto o una vez realizado, todo fotógrafo debe pasar obligatoriamente por el descubrimiento de la focal fija, sencillamente porque con ese salto se completa la formación de la mirada fotográfica.
Tengo la suerte de poseer un verdadero tesoro, el 50mm f/1.4 que traía de serie mi (nuestra) querida Nikon F3, y te aseguro que usarlo más de treinta años después en mi Nikon D700, ¡¡¡un objetivo sin autofoco!!!, es uno de los placeres que me dedico cuando puedo salir a “hacer fotografía” de la buena.
Y a todos cuantos se lo puedan permitir, o lo tengan guardado, les recomiendo homenajearse de vez en cuando con el placer de enfocar completamente en manual, incluso sin ayuda de pantalla, auténticamente “a ojímetro”… Algo que, en mi caso, puedo asegurar que me hace sentirme “fotógrafo de verdad”.

Enhorabuena por el blog, como siempre aunque mejorado, y por tus fantásticos y, para mi, entrañables textos.

Un abrazo.

#9 Juan Luis Polo enviado el 06.09.13 #1:58 pm

Miquel, envidia de ese 50 F1,4.

Gracias por tu reflexión, que es una parte importante del placer de escribir en este blog ;)

#10 Ramon Torrent enviado el 06.25.13 #8:36 pm

De mi bolsa entran y salen algunos objetivos, pero el que permanece siempre es el Nikon 85mm 1.8 Es simplemente espectacular. Hay veces, con el tiempo, que lo uso menos, pero en cuanto lo monto en la cámara y tiro un par de fotos, me sale la sonrisilla y me acuerdo de por qué me gusta tanto. Gracias por esta entrada y recordármelo.

#11 Juan Luis Polo enviado el 06.26.13 #10:43 am

Gracias a ti Ramón, por el comentario :-)

#12 Jesus Cisneros enviado el 09.02.15 #2:52 am

Esto me recuerda mis inicios en este hobby, hace ya 30 anos. Cuando empece a conocer la fotografía, había cierta timidez de parte mía, de que se viera la novedad o la novatez de la practica. Aquí entra la maravilla del zoom con lo que todos empezamos. Después, cuando empiezas a dominar la técnica y empiezas a conocer la regla de que la foto, mientras mas llene el cuadro, se ve mejor, nos entra el gusano de la focal fija, y la perdida de miedo al sujeto, por que aprenez a pasar ser parte del medio que lo rodea.
El fotografo solo registra el momento, por lo tanto aprende a no formar parte de el.
Entonces si, bienvenida la focal fija, y el zoom lo dejas para recuerdo o lo vendes.

#13 Juan Luis Polo enviado el 09.02.15 #6:02 pm

Jesús, gracias por tu comentario. Efectivamente en los inicios el zoom es una herramienta fascinante, pero el cuando se descubre el lenguaje de cada objetivo y aprendes a dialogar con ellos, todo cambia ;)

Escribe un comentario