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La ruta fotográfica perfecta: ¿qué equipo te llevarías?

La cámara de otro siglo © Juan Luis Polo

Seguimos preparando el viaje a Malta y elegir el equipo que llevarse es un bonito quebradero de cabeza, sobre todo si uno tiene un equipo amplio, porque no puede llevarse todo y toca descartar parte. ¿Pero qué parte?

La cámara En mi caso la reflex que tengo en este momento, una Nikon D3s. Pesada y versátil a partes iguales y con el añadido de que graba vídeo a 720p, con lo cual «dobla» su función. Hace unos años la respuesta a este tipo de cuestión siempre era la misma: una reflex si buscas calidad y versatilidad a la hora de decidir las fotos. A día de hoy con la evolución que estamos viendo, me atrevería a afirmar que una reflex no es la única manera de conseguirlo.

¿Un segundo cuerpo? En mi caso la segunda cámara será una Olympus PEN E-1. Nunca me ha gustado viajar con una sóla cámara: la probabilidad de que tengamos algún percance y nos quedemos sin poder hacer fotos está presente. Así que lo mejor es utilizar «cinturón y tirantes».

Objetivos: habitualmente viajo con un superangular (14-24mm) y un teleobjetivo (70-300mm). Y para todo lo demás, un 50mm luminoso. Pero si te encuentras más cómodo en la banda media (entre los 24-28 y los 70 – 135) un objetivo que cubra esas focales es siempre una apuesta segura y que nos permite estar preparados ante cualquier eventualidad. Recientemente he añadido a mi colección un 24-120 de Nikon y me parece una focal muy práctica, sobre todo a la hora de grabar vídeo.

Flash: viene de viaje conmigo, porque nunca se sabe si tendrá uso o no, pero si lo tiene y no lo llevas…

¿Tarjetas y almacenamiento? en mi caso sumo 40 GB repartidos en tarjetas de 8GB. Una vez más a día de hoy tienes todas los sabores y capacidades disponibles, así que dar con número perfecto es fácil. Sin embargo, para cuatro días se quedan cortos, así que lo ideal es contar con un sistema de almacenamiento que permita «volcar» las fotos y tenerlas a buen recaudo. Yo uso un netbook con 120 GB de disco duro que además de pesar poco y abultar menos, me sirve para tareas básicas como conectarme a internet.

Trípode: nunca sin mi trípode. Lección aprendida años atrás en mi primer «Petra by night»: En mi caso un Manfrotto 190 con rótula RC486. El trípode lo meto en la maleta y a volar a su destino. Una vez allí, viaja conmigo.

Bolsa de transporte. Yo he optado por un modelo de KATA, la rucksack DR-467, para volar al destino: me permite llevar el portátil junto con el resto del equipo fotográfico. Pero cuando llego, la bolsa que uso es una Lowepro Reporter 200 para acceder más rápido al equipo.

Al final y tras mucho años de viajes a mis espaldas siempre un llevo más de lo que realmente necesitaré, pero salvo que el viaje sepas que lo vas a repetir cuando quieras, es preferible llevar algo más de la cuenta «por si acaso» surge esa oportunidad y no hay opción a aprovecharla. Son días duros respecto al peso que hay que cargar, pero es preferible no dejar nada al azar ;)

Concurso «La ruta fotográfica perfecta» | Blog de descubremalta.com

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