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Instagram ha dado en la Diana

Lo confieso, he abandonado a Diana, mi querida cámara lomográfica. La he cambiado por la aplicación Instagram de mi teléfono Android. Nuestra historia de amor ha durado varios años, pero por circunstancias de la vida, nuestra relación era cada vez más complicada.

Cuando la conocí y descubrí con ella el mundo de la Lomografía, hace ahora unos cinco años, fue todo un flechazo. Fue un gran descubrimiento, yo acostumbrada a mi réflex Nikon D40, con ella no tenía que preocuparme de medir la luz, regular el diafragma, cambiar el ISO… con ella solo tenía que elegir el momento, disparar y… ¡Mágia! El sonido al pasar la película era embaucador. Además la cámara era bonita y pesaba poco. Donde la llevara, triunfaba.

Al principio me dedicaba a hacer laboriosos álbumes, en papel, y en cuanto tenía la ocasión enseñaba las fotos a mis amigos. Llevar los carretes a revelar, esperar unos días y recoger el resultado era emocionante. Cada carrete era una sorpresa (aunque no siempre buena) y los colores, los marcos y los viñeteados que salían en las fotos eran únicos. Pero qué pronto dejaron de ser únicos…

Fue pasando el tiempo y cada vez se me hacía más pesado, y caro, ir a revelar y comprar carretes. Nuestra relación, básicamente por culpa de estas cuestiones prácticas, se fue enfriando, aunque me siguiera gustando.

Y en ese tiempo que nos dimos, fue cuando apareció Instagram. Instagram supo integrar la estética de la lomografía, con la comodidad de lo digital. Fotos en formato cuadrado, con filtros, colores saturados y viñeteado, además compartidas en una red social (o en varias, ya que puede integrarse con Facebook, Twitter, Foursquare o Tumblr), y sin sorpresas, (ya que) conocemos el resultado antes de publicarlas.

Como podéis ver los resultados son realmente parecidos, ¿sabríais distinguir las fotos Lomo o las de Instagram entre la siguiente serie?



Sorprende pensar que la mitad de ellas han sido tomadas con una cámara de plástico y sin filtro ni edición, y la otra mitad con la cámara de un móvil de 8 mpx pero procesadas con Instagram y sin pasar por el tedioso proceso de revelado e impresión.

Ahora es cuando algún lomógrafo purista me puede reprochar que no tiene nada que ver la Lomografía y la “Instagramanía”. Pero en mi opinión sí tiene que ver. Los resultados son realmente parecidos, aunque bien es verdad que el encanto y la magia del papel es inigualable. Por ello seguiré usando Instagram en mi día a día y usaré a mi Diana cuando quiera aflorar esa sensación romántica y artesanal que proporciona la fotografía en papel.

Las de Instagram son todas las de la derecha ¿Acertaste? ;-)