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Caos en la Gran Vía de Madrid

Caos. Canon 7D, ISO 100, EF 18-135, f 8, 1.3s, Trípode

Caos a la hora de reflejar lo que veía y en el resultado. Sin un elemento que llame la atención por encima de los demás, sin una composición que busque guiar la mirada. Si acaso el punto de fuga que lleva al cartel en la zona de Callao. La foto pedía una encuadre panorámico, porque el cielo y el final de los edificios no aportaban nada.

En este caso, sin trípode no hay paraíso…

Una versión en 1024 px en Flickr

Preparando el equipo para un viaje muy especial a Jordania…

La última vez que estuve por allí fue en diciembre de 2006. Mucho ha llovido desde entonces. Pero las ganas de volver a viajar a un destino como Jordania siguen como el primer día. A estas alturas uno deja allí buenos amigos. Esta vez el viaje va buscando un lado profesional, más que lúdico. Una buena idea surgida con otra empresa nos lleva a realizar un viaje buscando mostrar otra manera de promocionar un país. Pero esta historia la conoceréis en breve.

Escuchando la historia nabatea. Petra, Jordania diciembre 06 – Canon 400D, 10-22 ef-s, ISO 800, f 5,6, 25 s, trípode

¿Qué llevarse a un viaje de estas características? por supuesto me refiero al equipo fotográfico y accesorios. Empecemos por el principio:

¿Qué cámara? en mi caso, sin dudarlo, una reflex digital. En esta ocasión será una Nikon D700. Una cámara pesada, sólida y robusta, con un comportamiento a ISO alto que pone los pelos de punta. ¿No sería mejor llevar una cámara compacta, ligera? Venga ya: uno se va a un país a 4.000 km de distancia, con miles de lugares para fotografiar ¿y se va a dejar el mejor equipo en casa?

¿Un segundo cuerpo? deseable y recomendable. Ya sería mala suerte que la cámara principal te juegue una mala pasada y te quedes sin hacer fotos desde el primer día. Así que es muy recomendable llevar un segundo cuerpo. Si estás en Nikon, una D40 o una D60 son muy recomendables. Si quieres un poco más de juego, una Nikon D90, que además te permitirá grabar vídeo, ya que estamos… En mi caso la elección es la D90

¿Objetivos? siempre viajo con un superangular y un telelobjetivo, básicamente el 14-24 f2,8 y el 70-300 VR. Entre medias algún 50 luminoso. En esta ocasión posiblemente un 24-70 f2,8. Y sí, entre todo suma un peso considerable, pero repito: una semana para capturar lo mejor de un país, obliga a llevar el mejor arsenal.

¿Tarjetas y almacenamiento? en total unos 10 GB en tarjetas. A todas luces escaso para una semana de trabajo. ¿Opciones? se abren básicamente dos: un disco duro externo tipo Epson P3000 o un netbook. Lo fascinante es que ambos vienen costando lo mismo y sin embargo con el segundo, tienes un ordenador de verdad que te permite más cosas que sólo descargar las fotos y ya. Yo tenía un P2000 que vendí. Ahora posiblemente lleve un netbook, tipo Medion o similar.

¿Vídeo? el vídeo se lo tengo encomendado a una Xacti HD700, un juguete realmente curioso, que se guarda en cualquier sitio, no ocupa ni pesa y todavía te permite traer un vídeo digno a 720P.

¿Trípode? nunca sin mi trípode. Lección aprendida años atrás en mi primer “Petra by night”: “sin trípode no hay paraíso”, parafraseando a la conocida serie de televisión. En mi caso un Manfrotto 190 con rótula. El trípode lo meto en la maleta y a volar a su destino. Una vez allí, viaja cerca y a mano en el coche o en autobús.

¿La bolsa ? ah, la bolsa: la colección de bolsas que poseo es comparable a de los bolsos que las mujeres llegan a acumular al cabo de los años. De bandolera, pequeñas, grandes, varias mochilas… ninguna es perfecta, aunque yo he optado por un modelo de KATA que no está nada mal: la rucksack DR-467: permite llevar un portátil junto con el resto del equipo fotográfico. Pero cuando llego a destino, suelo llevar una bolsa de bandolera que te permite acceder más rápido al equipo. Una Lowepro Reporter 100 en concreto.

Estas son en resumen las opciones que yo manejo cuando salgo de viaje. Si la fotografía es lo tuyo, planifica con antelación el equipo y las decisiones a tomar y ante la duda, echa a la mochila más equipo que menos. Será una semana dura en el sentido de la cantidad de equipo a llevar, pero estarás a punto para todas las oportunidades que se puedan ir presentando.

Torre Picaso en Madrid: fotografías y guardias de seguridad…

A mi me encanta esta zona de Madrid, conocida como Azca. Me parece que es un buen lugar para explorar un tipo de fotografía, la arquitectónica, que da bastante juego si como es el caso los edificios y la iluminación a la caída del sol se prestan.

Torre Picaso meets friends – Nikon D700, 14-24 f2,8, ISO 2000, f7,1, 1/25s.

Pero si hay algo molesto hasta la saciedad es la presencia de los guardias de seguridad de la zona y su “disculpe, no se pueden hacer fotos porque es un edificio privado”. Sin entrar en muchas disquisiciones, la red está plagada de ellas, digan lo que digan, se pueden hacer las fotos. Cuando preguntas por la ley que les ampara para prohibirte tomar fotos, no hay respuesta, entre otras cosas porque no hay ley. Así que así las cosas, uno puede seguir con su trabajo, afición la mayor parte de las veces y santas pascuas. Eso sí, guardias de seguridad los hay con educación y sin ella. Cuidadito con ponerse farruco si damos con uno de los que el cociente intelectual y la gestión de crisis, no fueron determinantes a la hora de ser contratados. Podemos tener algo más que palabras y sinceramente no merece la pena.

La torre Picaso y el monumento. Nikon D700, 14-24 f2.8, ISO 200, f9, 1,3s, trípode

Por lo demás, lo dicho: un lugar fantástico para hacer fotografía, a la caída de la tarde con un trípode y usando un angular: nos traeremos fotos muy diferentes a lo que nuestro ojo acostumbra a ver.

Torre Picaso y el centro comercial – Nikon D700, 14-24 f2.8, ISO 200, f9, 1s

Seguimos en el CAC de Valencia

De la misma sesión. La clave en aquel lugar para mí fueron los reflejos y su arquitectura:

El Hemisferic y amigos. Julio 07

El planteamiento similar a la foto anterior Sólo que en este caso he optado por dejar más fría la luz, o sea, he trabajado un balance de blancos en torno a 3.500º Kelvin.

De fotos y reflejos: el CAC en Valencia, un lugar privilegiado

Os envidio a los que vivís en Valencia: aparte de lo fantástica que es la ciudad y su gente y el clima que tenéis, el Centro de las Artes y las Ciencias es un lugar fascinante para realizar fotografías. Tuve la oportunidad de acudir el pasado mes de julio como asistente al festival de El Chupete y por supuesto la cámara vino conmigo.

Una a última hora de la noche, el Hemisferic y su reflejo:

El Hemisferic al completo. Julio 07

Eos 1Ds 2, 17-40 f4 (25 mm) ISO 200, 3,2 s y f 13. En esta ocasión un trípode robusto (un MF 190 con una rótula) y bloqueo de espejo, siempre recomendable si quieres evitar la más mínima trepidación. Por cierto, un truco para las Canon: si seleccionas el bloqueo de espejo, selecciona también el autodisparador. Este pasa de los 10 segundos habituales de retardo a sólo 2; de esta manera con un sólo toque al disparador, consigues el mínimo de vibración.